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Sobre gorilas, niños y neotenia, jugar más les hará ser mejores adultos

23 enero 2012

'Real Joy' http://www.flickr.com/photos/99911874@N00/562918256

Artículo publicado originalmente en mi blog personal:

Lo que podemos hacer es crear un entorno en el que los alumnos puedan cometer errores de forma segura“, (Richard Walter, sobre la misión de las instituciones educativas, recogido del blog eCuaderno de J.L. Orihuela)

El asombroso y emocionante vídeo de abajo (min. 2:30), nos muestra un grupo de jóvenes gorilas de montaña que acaban de descubrir a un humano durante su paseo por la selva. Mientras el líder de la manada los observa pacientemente, ellos se dedican a “tocar” al humano de manera exploratoria, de modo muy parecido al que hacen los niños cuando acaban de hacer algún “descubrimiento” en su entorno.Y la manera de explorar y de reconocer lo desconocido, es básicamente tocándolo, reconociéndolo con las manos, como si la mera visión del objeto no fuera suficiente para certificar su existencia y sus características.

La explicación más evidente es que nuestro cerebro necesita de esta experiencia para el aprendizaje, como resultado del hecho de que el desarrollo cerebral producido en los humanos, se deriva de la liberación de las extremidades superiores para su utilización en la manipulación de herramientas con las que aumentar su capacidad exosomática, (capacidad para extraer energía del entorno). Fueron necesarios varios millones de años de aprendizaje basado en la “manipulación”, para que pudiéramos dar mayores saltos evolutivos, como por ejemplo la creación del lenguaje oral como tecnología comunicativa, o posteriormente, el lenguaje escrito.

Por analogía, podemos inferir que, si nuestro cerebro ha necesitado de un larguísimo periodo de “maduración” para poder dar saltos evolutivos como el desarrollo del lenguaje oral o el escrito, que, observemos, sólo se produjeron hace unos 30.000 y 3000 años respectivamente, entonces la maduración cerebral en los individuos de nuestra especie, necesitará también de un largo periodo de aprendizaje y adaptación basado en lo que podríamos llamar la exploración o “el juego”. Es decir, la exploración libre, autónoma (pero acompañada) del entorno, es un proceso necesario para sentar las bases para lo que en algún momento será una explosión de capacidad cognitiva, tal como ha ocurrido con nuestra especie en los últimos 30.000 años y especialmente desde el desarrollo del lenguaje escrito, (con todas sus implicaciones).

Sin embargo, la obsesión de los adultos por adelantar la adquisición de ciertos “conocimientos” en los niños, está dejando a estos sin espacio para el juego y la exploración. La cada vez más temprana adaptación de los niños al entorno escolar o pre-escolar, en donde casi todo está estructurado y predeterminado, lejos de beneficiar la capacidad de desarrollo y maduración del cerebro, consigue lo contrario, cortocircuitar el desarrollo del mismo, lo que da lugar a una perdida del estímulos y de la capacidad natural de los niños para la exploración y el aprendizaje autónomo. La enorme plasticidad de nuestro cerebro es lo que nos confiere la  capacidad de adaptación que poseemos, y a la vez requiere de un periodo de maduración mucho más prolongado que en cualquier otra especie, pero como todo en la naturaleza, tiene sus leyes que no debemos desconocer.

El proceso de mielinización es un indice bastante confiable del proceso de maduración cerebral, e indica la capacidad de las neuronas de transmitir información. Este proceso es diferente en cada individuo. Si nos adelantamos al proceso de desarrollo natural, lejos de beneficiarlo, lo que se estámos haciendo es crear interferencias y bloqueos en su desarrollo. Tal como plantea el neurólogo alemán Hans Helmut Kornhuber: “al no respetar la intencionalidad del organismo que sigue las leyes del desarrollo, interferimos en los mecanismos de interacción como respuesta a los estímulos del medio ambiente, que es el mecanismo por excelencia de desarrollo intelectual del ser humano. Como consecuencia, se atrofia la intencionalidad. Luego, tratamos de reemplazar esta falta de intencionalidad con estímulos que únicamente confirman y agravan la falta de intencionalidad”. ( Extraído de: Bases Científicas para una nueva educación. Javier Herrero, 2010)

Sobre la importancia del juego y de salvaguardar los valores de los niños, Joichi Ito, director del MediaLab del MIT, decía lo siguiente en un ensayo sobre innovación en The New York Times: “No creo que la educación tenga que ser más sobre una instrucción  centralizada, sino que es el proceso de establecerse uno mismo como un nodo en una red amplia de creatividad distribuida. Neotenia, una de mis palabras favoritas, significa la retención de los atributos de niño en la edad adulta: el idealismo, la experimentación y lel asombro. En este nuevo mundo, no sólo hay que comportarse más como los niños, también tenemos que enseñar a la próxima generación a conservar esos atributos que les permita ser agentes de cambio del mundo , adultos innovadores que nos ayudarán a reinventar el futuro.”

O como apunta Stuart Brown, Director del Instituto sobre el Juego de EE.UU. en este video: “la trasdendencia del juego va más allá de lo que pueda ser una mera estrategia de aprendizaje en los niños para la edad adulta, es una necesidad vital  para cualquier persona” y entre otras cosas añade que “lo opuesto al juego no es el trabajo, es la depresión”,  “estamos diseñados para jugar durante toda la vida

Así que deberíamos ser más conscientes y más respetuosos de estos procesos y de cómo influyen en el desarrollo de los niños, y por tanto de las consecuencias que ciertas políticas educativas tienen sobre ellos como individuos y para la sociedad en conjunto. Esto incumbe a padres y madres en primer lugar, a los agentes educativos, a los responsables de las politicas educativa y a toda la sociedad.

Más carga cognitiva a edades tempranas, más curriculum, más responsabilidades antes de tiempo, no son una buena solución para la educación, y lejos de ello, nos alejan de poner unas bases saludables para el crecimiento y el desarrollo de los niños. Como dice R. Walter, se trata de crear entornos seguros donde puedan explorar, probar, experimentar, atreverse, equivocarse sin miedo al castigo o al suspenso, adentrarse en el conocimiento profundo de los entresijos de la vida desde la confianza y no desde el miedo. Está en nuestras bases biológicas. ¿Nos atrevemos a desafiar nuestras actuales certezas para ver qué pasa?

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Referencias:

Bases científicas para una nueva Educación. Javier Herrero, 2010 (Ojo de Agua)

– Stuart Brown: Play is more than fun (http://www.ted.com/talks/lang/en/stuart_brown_says_play_is_more_than_fun_it_s_vital.html)

Play as a Foundation for Hunter-Gatherer Social Existence

Imagenes: ‘Real Joy’ http://www.flickr.com/photos/99911874@N00/562918256 y flickrCC

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