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Crónica de la Conferencia EUDEC@IDEC 2011(Iª parte). Por Stefan Meyer

31 julio 2011

Stefan Meyer

Stefan Meyer tiene poco más de cuarenta años, dos hijos y lleva siete años en España, en Madrid. Nacido en el Suroeste de Alemania, estudió ciencias políticas, salud pública y estudios de desarrollo en Berlín e Inglaterra. Entre otros puestos, ha trabajado en una ONG de educación ciudadana, estuvo tres años en África Occidental con la cooperación alemana y en el centro de estudios FRIDE. Desde comienzos de 2010 está en casa, cuidando a su familia. En el poco tiempo libre que le queda se dedica a apoyar el arranque del proyecto eQuo, el partido verde para España. Próximamente fundará una iniciativa de comunicación sobre educación respetuosa en España.

Acabo de volver de la conferencia anual internacional de la educación democrática (IDEC en sus siglas en ingles) que se ha celebrado a principios de Julio en Devon/Inglaterra. A la vez fue el lugar para la reunión general de EUDEC, la comunidad europea de la educación democrática.

Durante dos semanas se han desarrollado debates, presentaciones y ejercicios de gran diversidad sobre prácticas democráticas en espacios de aprendizaje, alternativas al sistema educativo convencional, estrategias políticas para proteger y promover una educación diferente y experiencias con un trato respetuoso de los niños, entre muchas otras cosas.

Aparte de la reunión estructurada de la asamblea general de EUDEC y una conferencia de dos días abierta al público general que seguía más el planteamiento de ponencias, fue un encuentro muy abierto, en el sentido de que la mayoría de las sesiones fueron ofrecidas por los participantes. Siguiendo el formato del “open space” (espacio abierto), los participantes ofrecieron sus experiencias o invitaron a debatir sobre ciertas inquietudes. Sin embargo, como muchas veces, lo más importante posiblemente tenía lugar entre las sesiones, en muchos encuentros espontáneos en los pastos verdes de Devon que rodean el lugar o en la cola de la comida.

Es imposible reportar la gran variedad de los contendidos y encuentros. Por esto me limito aquí a mencionar algunos momentos que se me quedaron gravados. Aquí van entonces algunas impresiones subjetivas:

Sean Bellamy, el director de Sands School, la organización anfitriona, me comparte sus dudas acerca de como cualquier “filosofía” sobre cómo educar tiende a petrificarse y se convierte en restricción. Lo importante es escuchar y entender que las necesidades de cada uno son distintas. Viendo su enfoque de búsqueda, me doy cuenta de qué importante es el liderazgo para el éxito de una escuela diferente. Seguramente no en el sentido de “marcar pautas”, sino de establecer una cultura respetuosa y abierta al aprendizaje. Durante toda la semana he podido ver los alumnos/as de Sands que en gran medida organizaban toda la logística de la conferencia. Sea en temas organizativos o en sus aportaciones a debates, me quedé impresionado por la seguridad y confianza con que se presentaban. Durante la semana tuve la oportunidad de ver el colegio, a través de una visita espontánea e inesperadamente guiada por Steve, el profesor de bellas artes. Y pude ver cuanta creatividad respira el lugar. Volviendo en su coche por las carreteras estrechas de Devon me comenta qué importante es para él que, ni los alumnos ni los profesores, nos creamos algo mejor que los del sistema público.

David Gribble, fundador de Sands y una de las almas del movimiento de escuelas democráticas en Inglaterra, se presentó con un llamamiento para pasar de la defensa al ataque. Durante mucho tiempo nos hemos quedado defendiendo otros modelos (“¡Que sí!, sí aprenden. ¡Qué no!, no faltan estructuras”), mientras la educación tradicional se impone como normalidad. Hay que, dice Gribble, empezar el contraataque e ir denunciando los daños que imparte el sistema oficial: la humillación, la exterminación de la motivación intrínseca, el miedo, la comparación continua y la competividad. Describe cómo, pasando por este sistema,  nos hemos quedado con “Peasant rebellions” (“rebeliones de campesinos”), tales como “falsos cumplimientos, arrastrar los pies, los hurtos, la ignorancia fingida, la calumnia y el sabotaje”. Relata el placer trivial de escaparse de las reglas – como es saltarse los 50km/h en el coche sonriendo– lo cual no refleja más que irresponsabilidad, el otro lado de la moneda de las “rebeliones de campesinos” que nos dejan sin capacidad de imaginar el bien común. Pasando biográficamente por su educación en instituciones de élite – Eton y Cambridge – y por sus experiencias en el sistema oficial, describe cómo ha buscado huecos en el sistema para construir algo distinto. Huecos que se le han cerrado sistemáticamente, por ignorancia, burocracia o convicción. Y nos cuenta acerca de la liberación – sacrificio e inseguridad a la vez – cuando ha realizado su propia idea de fomentar el aprendizaje, en Sands School. Me quedo impresionado con este señor, más inglés imposible, con su acento de Eton de clase alta, con su humildad, sensibilidad y profunda convicción del respeto por la infancia, sus toques irónicos y la claridad de su compromiso.

Yaacov Hecht, orador brillante aunque con su propia versión del inglés, es fundador de la primera escuela democrática en Israel, Hadera, pensador práctico del movimiento en Israel, promotor de una carrera universitaria de profesor democrático y asesor de varios gobiernos en temas de educación. En una presentación dibujó cómo la educación tradicional recorta los potenciales de los alumnos y que el colegio tradicional – y muchos de los alternativos que no se mueven – se  van a ver aplastados por la ola del cambio de sociedad y tecnología que forman la nueva sociedad de conocimiento. En otra presentación relata sus intentos de abrir brechas en el sistema educativo, fundiendo escuelas, buscando “alcaldes locos” con quién cooperar y abriendo espacios políticos en la difícil escena israelí. Su apuesta visionaria ahora es de abrir los colegios a la ciudad, de romper la barrera entre colegio y experiencia real que se ha montado hace 150 años cuando la industrialización mandaba sincronizar el aprendizaje en aulas disciplinadas. Aboga por enviar a los y las estudiantes a la ciudad, de hacerse útil, de preguntar y de aprender en proyectos concretos. Definitivamente un enfoque que tendrá que tomarse necesariamente en cuenta en el futuro.  http://education-cities.com/

Continuará…

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