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Tecnología, factor humano y educación

28 enero 2011

A propósito de una entrada (¿Nos hace la web 2.0 más ignorantes?), que leía el otro día sobre un tema recurrente, como es el del impacto de las TIC, y especialmente la WEB 2.0, en los entornos educativos, me he decidido a dar una visión personal sobre el asunto, especialmente por lo que tiene que ver con los debates sobre si la tecnología nos “deshumaniza” o no, y sobre cómo influye en los procesos educativos.

Desarrollo humano y tecnología están interconectados. Dibujo de M.C. Escher

Empezaré con una consideración inicial sobre lo que podríamos llamar la relación entre tecnología y factor humano. En una perspectiva histórica, tecnología y proceso de humanización  son procesos inseparables, uno y otro van de la mano. Como apunta Eudald Carbonell, en El nacimiento de una nueva conciencia: “La técnica es la base fundamental para la revolución en los ámbitos del comportamiento humano. La evolución cultural es una manifestación de la evolución técnica.  Por tanto, conviene recordar que la tecnología, como resultado de nuestra capacidad exosomática (“posibilidad sistematizada de construir objetos y utilizarlos para obtener con más facilidad la energía del entorno” (E. Carbonell),  comienza cuando un homínido fabrica la primera hacha de sílex, y continua desarrollándose hasta nuestros días, siendo la única diferencia que, son muchas más las personas necesarias para crear un Iphone” , por ejemplo, que un hacha de sílex. El desarrollo de la tecnología estaría directamente relacionada con la expansión de los procesos de socialización, en tanto requeriría para su desarrollo de mayores niveles de colaboración y cooperación entre individuos y estaría probablemente relacionada con el desarrollo del lenguaje y otros factores inherentes al proceso de humanización. Naturalmente, la condición previa para todo esta evolución habría sido la liberación, en los homínidos, de las extremidades superiores de otros  usos, (ver libro La mano, de Frank R. Wilson).

Ahora bien, la tecnología no resuelve en sí misma los problemas esenciales del ser humano en tanto ser social y a la vez biológicamente determinado por una herencia evolutiva de miles de años. Nuestra necesidad de contacto físico, comunicación, amor, empatía, curiosidad, respeto a nuestra autonomía y motivaciones intrínsecas, son innatas en nosotros, pero necesitan ser nutridas en la primeras fases de la vida para poder desarrollarse y ser funcionales el resto de nuestra vida. Es definitiva somos un producto de lo social, de interacciones que comienzan en la familia, el clan, y continúan y se amplían en la medida que vamos abriendo nuestro círculo vital y vamos descubriendo el mundo, (la realidad), que es también, hay que recordar, una realidad socialmente construida.

Y en el centro de este proceso está la educación, esencialmente como proceso de acompañamiento en ese descubrir la complejidad que representa vivir en un entorno social. En un momento dado, “lo escolar” sustituyó en gran medida a lo que antes  los niños aprendían en su entorno vital de manera natural, pero,  redujo y focalizó esa riqueza de lo social, a una serie de aprendizajes específicos y concretos que respondían a las necesidades de un sistema de producción económico concreto, histórico, y a un sistema social derivado del mismo, y no a auténticas necesidades humanas.

El otro aspecto esencial de lo educativo tiene que ver con los procesos de aprendizaje. Lo vasto de la  dimensión y complejidad de la construcción humana, de lo cultural, es tal, que indudablemente es necesario un entrenamiento prolongado  e intensivo para llegar a poder desenvolverse en un entorno social en el que el conocimiento y su manejo es la herramienta por excelencia. Y es aquí donde las Tic’s, y especialmente la web 2.0, entran en acción como elementos que permiten aumentar exponencialmente las posibilidades del aprendiz de aprender, explorar, investigar, conectarse e interactuar (ver conectivismo), y en definitiva socializarse,  como nunca antes habíamos conocido. (Indudablemente el cambio tecnológico siempre conlleva unos costos, y a veces genera problemas no previstos, pero eso no depende tanto del la tecnología en sí misma, sino del uso que hagamos de ella, y es nuestra responabilidad hacer un uso equilibrado y respetuoso con el ecosistema global en el que vivimos).

Pero para llegar a este punto, previamente se ha tenido que dar un trabajo fundamental con los niños  y jóvenes basado en: un acompañamiento afectivo-emocial, la escucha, el respeto a su individualidad, a su motivación intrínseca, el desarrollo de su autonomía, de su auto confianza, un trabajo basado  en el principio de autoregulación (ver p. e. sobre el principio de autopoiesis del biólogo chileno Maturana, o los trabajos de B.J. Zimmerman). Sin un sustrato sólido de base humana, el resto de los esfuerzos resultarán baldíos o serán muy pobres. Por eso el uso por sí solo de la tecnología no aporta nada especial si no se da en un contexto rico de experiencia humana. Cambiar pizarras o libros de texto por ordenadores no sirve por sí solo.

En definitiva, los problemas humanos requieren soluciones humanas, y es aquí donde la educación juega un papel fundamental como determinante del factor humano, y es por ello que cada vez más se ve en la misma la solución a los problemas de la humanidad. Las nuevas tecnologías y la web 2.0,  no solucionan estos problemas, pero pueden ayudar en algo fundamental, como es aumentar nuestros niveles de socialización, intercambio, y colaboración como especie a escala global. En definitiva, pueden ayudarnos a ser “más humanos” .

 

 


2 comentarios leave one →
  1. Adriana Mejía permalink
    7 abril 2011 19:27

    Totalmente de acuerdo, sin embargo está el hecho de que los humanos reduzcamos la complejidad de lo que nos hace ser precisamente humanos al aspecto meramente tecnológico. Thullier habla de la determinación tecnológica que impera en las sociedades modernas, en donde se confunde lo normal de la tecnología con lo natural de ésta. La tecnología, ciertamente ha estado presente desde nuestros orígenes como civilización, pero no es o no debería ser la peculiaridad de nuestro progreso civilizatorio pues, creo, los humanos somos capaces de manifestar nuestra inteligencia y complejidad de otras muchas maneras.

    • educaciondemocratica permalink
      7 abril 2011 21:08

      De acuerdo Adriana, a veces hacemos generalizaciones que no ayudan mucho, sin embargo, en este caso y hablando de las tecnologías de la comunicación y la información, lo que están consiguiendo es, a través de las redes sociales y la abundancia de información, es sacar nuestro lado más social y comunitario, recupararlo podríamos decir, que eso sí que es lo más decisivamente humano, y poner el conocimiento al servicio de las personas y de las comunidades.

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